Climatización en los colegios: por qué instalar aire acondicionado no siempre es suficiente

Climatización en los colegios

Colocar aparatos de aire acondicionado en un colegio puede parecer una solución sencilla frente al calor. Sin embargo, para que funcionen correctamente, el edificio necesita una instalación eléctrica adecuada, buen aislamiento, ventilación y un mantenimiento periódico.

Durante los episodios de altas temperaturas, vuelve a surgir la misma pregunta: ¿por qué algunos colegios reciben equipos de aire acondicionado, pero no pueden utilizarlos inmediatamente?

La explicación es sencilla: climatizar un centro educativo no consiste solo en colocar aparatos en las aulas. Antes de conectarlos, hay que comprobar si el edificio está preparado para soportar su consumo y si realmente serán capaces de mantener una temperatura adecuada.

¿Qué significa climatizar un colegio?

Climatizar un edificio significa crear unas condiciones interiores agradables y saludables. Esto incluye controlar la temperatura, renovar el aire y evitar que las aulas acumulen demasiado calor.

Por tanto, la climatización puede incluir aire acondicionado, calefacción, ventilación, sistemas de control y medidas para impedir que el calor entre en el edificio.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, conocido como RITE, incluye dentro de las instalaciones térmicas los sistemas fijos de calefacción, refrigeración y ventilación.

Esto significa que un colegio puede tener varios aparatos de aire acondicionado y, aun así, no estar bien climatizado si el resto del edificio no acompaña.

¿Por qué no basta con instalar aire acondicionado?

Un aparato de aire acondicionado necesita electricidad y debe tener la potencia adecuada para el espacio que quiere enfriar.

No es lo mismo refrigerar un despacho pequeño que un aula con veinte o treinta personas, grandes ventanales y varias horas de sol directo. Cuanto más calor entra y más personas ocupan la estancia, más difícil resulta enfriarla.

Antes de colocar los equipos, conviene estudiar factores como:

  • el tamaño del aula;
  • el número de alumnos;
  • la orientación del edificio;
  • la cantidad de sol que reciben las ventanas;
  • el aislamiento de paredes, techos y ventanas;
  • la capacidad de la instalación eléctrica.

Si estos aspectos no se tienen en cuenta, los equipos pueden consumir demasiado, funcionar durante muchas horas o no conseguir bajar suficientemente la temperatura.

¿Qué ocurre si el colegio no tiene suficiente potencia eléctrica?

Los colegios más antiguos no siempre fueron diseñados para alimentar decenas de equipos de refrigeración al mismo tiempo.

Cuando muchos aparatos se conectan a una instalación que no está preparada, pueden saltar las protecciones, producirse cortes de suministro o aparecer problemas de seguridad.

El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones eléctricas para proteger a las personas y a los edificios.

Por eso, antes de utilizar los nuevos equipos, puede ser necesario revisar:

  • el cuadro eléctrico;
  • el cableado;
  • los circuitos;
  • las protecciones;
  • la potencia disponible.
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En algunos colegios bastará con una pequeña adaptación. En otros habrá que realizar una reforma más amplia.

Aumentar la potencia contratada no siempre resuelve el problema

Cuando se habla de falta de potencia, puede parecer que basta con contratar más electricidad. Sin embargo, hay dos cuestiones diferentes.

Por un lado, está la potencia que llega al edificio. Por otro, está la capacidad de la instalación interior para repartir esa electricidad de forma segura.

Podemos imaginarlo como una carretera. Aunque lleguen más coches hasta la entrada, si las calles interiores son demasiado estrechas, el tráfico seguirá bloqueado.

Del mismo modo, aumentar la potencia contratada no sirve de mucho si el cableado, los cuadros o los circuitos del colegio no están preparados.

El aislamiento también es importante

Un aula puede calentarse mucho si tiene grandes ventanales, una cubierta poco aislada o una fachada que recibe sol durante buena parte del día.

En estas condiciones, el aire acondicionado necesita trabajar más tiempo y consumir más energía. Incluso puede resultar insuficiente durante las horas más calurosas.

Por eso, mejorar la climatización también puede implicar:

  • aislar mejor las cubiertas y fachadas;
  • sustituir ventanas antiguas;
  • instalar toldos, persianas o lamas;
  • crear zonas de sombra;
  • proteger las ventanas del sol directo;
  • utilizar vegetación en patios y fachadas.

El Código Técnico de la Edificación recoge la importancia del aislamiento, el control solar y la ventilación para reducir el consumo energético de los edificios.

Ventilar y enfriar no son lo mismo

El aire acondicionado enfría una estancia, pero no siempre renueva el aire.

Muchos equipos toman el aire que ya está dentro del aula, lo enfrían y lo vuelven a expulsar. Esto ayuda a bajar la temperatura, pero no sustituye la entrada de aire exterior.

La ventilación permite renovar el aire y reducir la acumulación de dióxido de carbono, olores y contaminantes. Por eso, refrigerar y ventilar son dos tareas diferentes.

Cuando las temperaturas exteriores son más bajas, abrir las ventanas a primera hora puede ayudar a refrescar las aulas. En cambio, durante las horas centrales del día, hacerlo puede introducir aire más caliente.

La estrategia debe adaptarse al clima, al horario y a las características de cada edificio.

¿Qué soluciones pueden utilizarse en los colegios?

No todos los centros necesitan exactamente las mismas medidas. Un colegio antiguo situado en una ciudad muy calurosa tendrá unas necesidades distintas de las de un centro moderno en una zona costera.

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Las soluciones suelen dividirse en dos grandes grupos.

Medidas que reducen la entrada de calor

Son soluciones que ayudan a mantener el edificio fresco sin depender constantemente de aparatos eléctricos:

  • aislamiento térmico;
  • persianas y toldos;
  • sombra en patios y fachadas;
  • ventilación cruzada;
  • mejora de ventanas y cubiertas;
  • vegetación.

Sistemas que necesitan electricidad

Entre ellos se encuentran:

  • aires acondicionados;
  • bombas de calor;
  • ventiladores;
  • sistemas de ventilación mecánica;
  • sensores de temperatura y calidad del aire;
  • sistemas automáticos de control.

Lo más eficaz suele ser combinar ambos tipos de soluciones.

200 millones de euros para mejorar los centros docentes públicos

En junio de 2026, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía anunció el programa PREE Docente, dotado con 200 millones de euros.

Según la información oficial del IDAE, el objetivo es climatizar y mejorar la eficiencia energética de colegios y otros centros docentes públicos.

El programa no se limita a financiar aparatos de aire acondicionado. También contempla actuaciones como:

  • mejorar el aislamiento del edificio;
  • renovar la iluminación;
  • incorporar energías renovables;
  • modernizar los sistemas de climatización;
  • instalar sistemas de automatización y control.

Este planteamiento refleja una idea importante: para mejorar el confort de las aulas, hay que actuar sobre todo el edificio.

¿Es obligatorio que todos los colegios tengan aire acondicionado?

No existe una obligación estatal general que obligue a instalar aire acondicionado en todos los colegios de España.

El RITE establece los requisitos que deben cumplir las instalaciones térmicas cuando existen, pero no obliga por sí solo a que todos los centros educativos tengan refrigeración.

Las comunidades autónomas pueden aprobar sus propios programas o normas. Andalucía, por ejemplo, cuenta con la Ley 1/2020 para la mejora de las condiciones térmicas y ambientales de los centros educativos.

Esta norma apuesta por soluciones bioclimáticas, energías renovables y medidas de eficiencia energética en los centros públicos andaluces.

Por tanto, las actuaciones pueden variar según la comunidad autónoma, el tipo de centro y la administración responsable del edificio.

¿Qué temperatura debe haber en un aula?

No existe una única temperatura estatal que pueda aplicarse de forma automática a todas las aulas y a todo el alumnado.

El Real Decreto 486/1997 establece que los locales donde se realizan trabajos sedentarios, como oficinas, deben mantenerse entre 17 y 27 °C. Esta norma protege a las personas trabajadoras y puede ser relevante para el profesorado y el personal del centro.

Sin embargo, ese intervalo no debe interpretarse como una regla general para todos los alumnos y todas las aulas.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo explica que el bienestar térmico depende de varios factores, como la temperatura, la humedad, el movimiento del aire, la ropa y la actividad física.

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Por eso, dos aulas con la misma temperatura pueden resultar muy diferentes si una tiene humedad elevada, poca ventilación o recibe sol directo.

Los equipos también necesitan mantenimiento

Instalar los aparatos es solo el primer paso.

Los filtros, conductos, desagües y unidades exteriores necesitan revisiones periódicas. De lo contrario, los equipos pueden consumir más energía, funcionar peor o afectar a la calidad del aire.

El RITE incluye obligaciones relacionadas con el uso y el mantenimiento de las instalaciones térmicas.

Además, los equipos deben utilizarse siguiendo las instrucciones del fabricante y la documentación técnica correspondiente.

¿Quién se encarga de climatizar un colegio?

No hay una única respuesta. Puede depender de la comunidad autónoma, del ayuntamiento, de la titularidad del edificio y del tipo de obra que sea necesario realizar.

Por ejemplo, no es lo mismo reparar un aparato, reformar el cuadro eléctrico, mejorar las ventanas o rehabilitar todo el edificio.

Cada actuación puede corresponder a una administración diferente y necesitar su propio presupuesto, proyecto técnico y procedimiento de contratación.

Preguntas frecuentes sobre la climatización en colegios

¿Climatización y aire acondicionado son lo mismo?

No. El aire acondicionado sirve principalmente para refrigerar. La climatización es un concepto más amplio que incluye temperatura, calefacción, ventilación, humedad y calidad del aire.

¿Por qué un colegio puede recibir aparatos y no utilizarlos?

Porque puede ser necesario revisar la instalación eléctrica, adaptar los circuitos, completar obras o comprobar que los equipos se han instalado correctamente.

¿Basta con contratar más potencia?

No siempre. La instalación interior también debe estar preparada para soportar el consumo de los equipos.

¿Todos los colegios deben tener aire acondicionado?

No existe una obligación estatal general. Las comunidades autónomas pueden aprobar programas y normas propias.

¿Un ventilador enfría un aula?

El ventilador mueve el aire y mejora la sensación térmica, pero normalmente no reduce la temperatura real de la estancia.

¿El aire acondicionado sustituye la ventilación?

No. Muchos aparatos recirculan el aire interior, pero no introducen aire nuevo del exterior.

Climatizar un colegio requiere algo más que colocar aparatos

El aire acondicionado puede ser una herramienta importante frente al calor, pero no resuelve por sí solo todos los problemas.

Para que la climatización funcione bien, es necesario comprobar la instalación eléctrica, reducir la entrada de calor, garantizar la ventilación y mantener correctamente los equipos.

En definitiva, climatizar un colegio significa adaptar el edificio para que las aulas sean más seguras, confortables y eficientes, tanto en verano como durante el resto del año.